Redacción

Deconstruyendo una genealogía

 

“Sólo los más simples van más allá de las intelectualizaciones de moda. Cuando tienen hambre, comen. Cuando están cansados, duermen. Y no necesitan razones para amar”.

T. S.

Alguien dijo una vez, que después de lo bueno, no viene siempre algo malo. Que hay que tener cuidado con lo que se desea, porque se convierte en realidad. Que lo importante es no dejar que las cosas, ni que la gente te sorprenda para mal. Que es bueno saber interpretar y que la introspección, no siempre es lo que se necesita. O sí es necesaria pero no en todo momento. Que a veces no es conveniente darse cuenta de algunas cosas, que no resulta saludable.

Pero es que está tan arraigado, que al éxito lo secunde un fracaso. Pero es que es tan difícil desandar el sufrimiento. Cambiar los programas mentales, como quien dice.. Cómo hacer cuando no se le desea a quien se sabe que hizo daño, igual mal o peor del que se padece. Cómo actuar si no se tienen ni siquiera fuerzas para saciar la sed de venganza. Darse cuenta de eso y aceptarlo, también es muy difícil.

Alguien dijo una vez: “Quien ríe último, ríe mejor”. Y también dijeron: “cada 24 Hs., un mundo nuevo”. Y: “El que tiene boca, se equivoca y el que es prudente se calla la boca”, o algo así…

Siempre me parecieron tontas esas frases hechas, vacías de sentido. Sin embargo, me encontré un día sujetando entre imanes de heladera, refranes que leía en algún libro. Y eso también parecía no tener un sentido muy lógico… Pero era casi lo único que me quedaba por hacer.

De pronto, cada dicho, cada refrán, ha cobrado un claro sentido. Y supe que no eran banales aquellas recomendaciones que una vez se me fueron imprimado en el alma. Tuve que aceptar la sabiduría de lo ancestral, más allá de mi humilde e ignorante simpatía.

Cada víspera de mi cumpleaños alguien me decía: “Te acostás con (la edad que tenía hasta ese día) y te levantás con (la edad que cumplía). Y yo, lejos de entender la oportunidad que eso podía significar, tan sólo sonreía y cerraba los ojos.

Existen muchas más frases y refranes que siempre me han acompañado. Volver hacia atrás ya no es posible.

Alguien dijo una vez que, “simular no es lo mismo que mentir”.

A ese nuevo territorio estoy yendo.

1 comentario en “Deconstruyendo una genealogía”

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