Literatura

“Mujercitas” Prefacio

Ve, mi pequeño libro, y enseña a todos
que deben festejar y recibir con los brazos abiertos
lo que se encierra en tu interior;
y pídeles que te dejen mostrarles el camino de la bendición;
ojalá los convenzas de que, por su propio bien, harán mucho mejor
convirtiéndose en peregrinos que siendo como todo el mundo.
Háblales de la Virgen; una de las primeras
que comenzó a peregrinar.
Sí, que las jóvenes aprendan de ella a valorar
el reino que habrá de venir, y a ser sensatas.
Porque, después de un pequeño traspié, puede una doncella hallar a Dios
en los caminos que pies santos han trazado.
Tomado y compendiado de John Bunyan.

John Bunyan (1628‑1688), escritor místico inglés que, en 1653, tras una grave
crisis moral, en la que la angustia del pecado le atormentaba, ingresó en una secta
baptista, de la que llegó a ser uno de los predicadores más elocuentes. Su obra más
célebre es El viaje del peregrino desde este mundo al futuro, de carácter alegórico y escrita en prosa. En ella se narra el viaje que su protagonista, Cristiano, con sus pecados a cuestas, materializados sobre sus espaldas, hace desde la Ciudad de la Perdición hasta la Ciudad Celestial, pasando por diferentes etapas que simbolizan la ascensión del alma humana desde el pecado al estado de gracia. Así, exhortado por el Evangelista y estimulado por la conciencia de sus pecados, materializados en un gran peso sobre su espalda, atravesará el Pantano de la Desesperación, bajo los rayos del monte Sinaí, pasará ante la Casa del Intérprete, admirará la magnífica fachada de la Casa Bella, y superará la Colina de la Dificultad y el profundo Valle de la Humillación. Proseguirá por el terrible Valle de la Sombra de la Muerte y, tras recorrer un tortuoso y oscuro camino, llegará a la Gruta de los Gigantes; más adelante, alcanzará la Feria de las Vanidades, cruzará los espléndidos jardines de las Montañas Deliciosas, continuará entre tinieblas por las zarzas del Terreno Encantado, hasta llegar, finalmente, a la Ciudad Celestial. En la segunda parte de la obra, la mujer y los hijos de Cristiano realizarán el mismo viaje. El lector podrá comprobar que, ya desde el primer capítulo, Louisa May Alcott hace numerosas alusiones a esta obra a lo largo de su narración.

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