Literatura, Muestras, Redacción

Aclaraciones sobre Blancanieves

Si vamos a las fuentes, nos encontramos con una historia de Blancanieves un poco más cruda.

Si bien su madrastra no la hacía fregar y limpiar, tal como narran algunas versiones del cuento, haciendo caso a una innecesaria analogía con “Cenicienta”; ésta trató de asesinarla tres veces, contándose como relevantes en el relato, sólo la primera y la última.
Repasemos: en primera instancia, al enterarse por palabras de su espejo maravilloso de que su hijastra era aún más hermosa que ella, la reina ordenó a un cazador que llevara a la niña al bosque y que allí terminara con su vida. Apiadado el cazador, le perdonó la vida y llevó a la reina como prueba de su hazaña el corazón, hígado y pulmones de un cervatillo, los cuales la pérfida mujer supo degustar con placer durante la cena. Luego de enterarse, gracias a su fiel espejo, de que Blancanieves seguía con vida en casa de los siete enanos del bosque, se disfrazó de vendedora de trenzas de colores y fue a ofrecérselas. La niña, confiada, la recibió y dejó que la reina acomodara el lazo en sus cabellos, dejándose ahorcar sin sospecharlo. Al volver los enanos de su jornada de trabajo, aflojaron la presión en el cuello que tenía Blancanieves y ésta respiró otra vez. De este modo la reina arremete y vuelve a la cabaña esta vez, como vendedora de peines. Blancanieves se tienta con la hermosura de este objeto envenenado por la pseuda vendedora y se deja peinar, cayendo muerta al instante. Los enanos encuentran solución nuevamente y prohíben a la niña que abra la puerta o acepte ofrecimientos de extraños. Pero la bondad e inocencia de la chica pueden más que su obediencia y precaución, sorprendiéndola finalmente mordiendo la manzana envenenada que la reina disfrazada de viejecita le regala. Los enanos intentan reanimarla como cada vez que ocurre un infortunio de esas características, sin hallar resultados positivos. La lloran y la depositan en un ataúd de cristal para ver siempre su belleza.
Llega el hijo de un rey a pasar la noche en la cabaña y descubre en lo alto de la montaña el ataúd, quedando embelesado con Blancanieves. Discute con los enanos la posibilidad de que le cedan su tesoro y luego de suplicarles, consigue su cometido. Al cargar el ataúd sobre sus espaldas, los enanos tropiezan contra un árbol y a Blancanieves se le cae de la boca el trozo de manzana envenenada que tenía atravesado en la garganta. Entonces despierta, acepta el amor del príncipe y se marcha al palacio para casarse con él. La reina pérfida es invitada a la boda y no puede resistirse a la tentación de ver a Blancanieves viva con sus propios ojos. Una vez en la fiesta, se la obliga a bailar con zapatos de hierro sobre carbones encendidos hasta caer muerta.

Conclusiones: Blancanieves no es una historia de amor, sino de envidia y venganza. De este modo, podría considerarse de mayor protagonismo el papel de la reina que el de la propia niña. En este caso, tampoco el príncipe es héroe, y la prueba fehaciente de esto es que no despierta a la joven con su beso encantador. Es más, en el cuento original el príncipe es descripto como un romántico taciturno que se aferra platónicamente a la imágen de Blancanieves. En ningún momento se hace mención a los sueños o anhelos de la chica mientras está en vida. Ella se conforma con tener techo y comida. Para esto se somete a las condiciones que ponen los enanos y es allí donde comienza la etapa de los quehaceres domésticos. Se trata de alguien inocente, que sin ser maltratada físicamente, se presume ignorada por su entorno. Lo único que resalta su existencia ante los demás es su belleza y a partir de allí, esto se constituye el karma y la salvación de su existencia. Acepta al príncipe como en su momento aceptó quedarse con los enanos, casi por una cuestión de supervivencia.
Intentando desapercibir estos detalles, la cultura occidental asemejó esta historia a otras un poco más maravillosas, en las que aparecen príncipes heroicos y otros seres bondadosos que vencen al mal pero Blancanieves en su versión de origen nos muestra el costado más cruel de los seres humanos, apelando a sentimientos tan bajos como son la envidia, la vanidad y la venganza.

Por Evangelina Da Fonseca.

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