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Sobre la verdadera historia del patito feo

Hola!

Otra vez por aquí. Esta vez les propongo conocer y reflexionar sobre la verdadera historia de “El patito feo”, ese cuento que tanto nos contaron en la infancia y que tenía un final feliz. Pero veamos:

 

La verdadera historia que Hans Christian Andersen pensó para “el patito feo” no es feliz desde el inicio, bien se sabe, pero aún menos lo es su final.

Rechazado desde su gestación por ser un huevo más grande y duro que los demás, fue el que más costó incubar y romper el cascarón. La gansa madre creyó en un primer momento que se trataba de un huevo de pava que le habían puesto en el nido sin que se diera cuenta. Terminó de empollarlo porque no tenía algo más interesante que hacer. Su origen permaneció en la duda hasta tanto no mostró, una vez salido al mundo, sus significativas cualidades para el nado; momento en que su madre lo reconoció como propio. No obstante, su fealdad continuó centrándolo en el blanco de las críticas por parte de quienes lo rodeaban.

Fue así que, La gansa madre, se esforzó en quererlo, resaltando ante los atacantes, la bondad que lo distinguía de sus hermanos. Le proporcionó nociones básicas de defensa personal y le indicó cómo comportarse en sociedad. Así, la vida del patito fue transcurriendo a duras penas pero con la certeza de ser aceptado al menos por su progenitora.

El desenlace de la historia comienza cuando la pata madre emprende junto a sus hijitos un viaje en busca de sitio seguro en el cual vivir. Llegan a una granja donde habitan otros de su especie. Enseguida la madre identifica al pato viejo, el más ilustre de todos, e insta a los patitos a presentarle sus reverencias. Todos obedecen, aunque el viejo se muestra disconforme con la apariencia estética de nuestro patito. De modo que comienza a agredirlo y permite a sus habitantes hacerlo de igual manera. La belleza de los demás patitos, termina por convencerlo de dejar que la familia se quede. La gansa madre, aunque excusa al patito feo volviendo a hacer referencia a sus cualidades para el nado y su buen corazón, acepta permanecer en la casa con todos sus hijos y bajo las condiciones del pato viejo. A partir de dicho día, se termina la paz del protagonista de este cuento; no sólo los demás pavos y sus propios hermanos lo atormentan, sino que también su madre vuelve a rechazarlo como al principio.

Por Evangelina Da Fonseca.

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